La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando.  Pablo Picasso

 

           Esta frase viene como anillo al dedo para explicar mi forma de ver la fotografía. Es cierto que a veces captar una gran fotografía es cuestión de suerte, pero es un error confiar sólo en la suerte o en la inspiración.  En trabajos que conllevan una gran responsabilidad hay que “currárselo”, poner un gran entusiasmo y ganas de hacerlo bien.

  • Cómo trabajo

         Mi fórmula para cubrir un reportaje de boda es siempre la misma. Desde el mismo momento en que una pareja decide depositar en mí su confianza intento no dejar ningún cabo suelto y recopilar toda la información que me pueda ser de interés para hacer mejor mi trabajo. Por supuesto visito los lugares importantes del día clave y me entrevisto con las personas que puedan darme información importante, como los responsables del salón, la iglesia, o el maestro de ceremonias, si es posible. Mi teléfono estará disponible para cualquier familiar o amigo de la pareja que quiera “filtrarme” alguna sorpresa.

En un reportaje de boda trato de contar la historia sin interferir más que lo imprescindible en el desarrollo natural de los acontecimientos, de modo que el reportaje fotográfico gana en calidad por documentar de verdad este día tan importante.

Busco poder ofrecer a las parejas un reportaje que refleje la ternura, alegría y emoción del momento, por supuesto sin descuidar la calidad técnica y artística.

         Mi estilo se basa en buscar detalles, emociones y la atmósfera que envuelve un acontecimiento. No encontraréis en mí una persona que os obligue constantemente a hacer gestos y os coloque en posiciones antinaturales. Depende de la situación puedo sugeriros algo, insinuaros algún movimiento que ayude a relajar los nervios y a encontraros más cómodos delante de la cámara.

        En un reportaje completo realizo entre 2.000 y 3.000 fotografías, este número depende de muchas variables y no se puede predecir con anterioridad. De todas estas fotos se seleccionan las mejores y más representativas para su postproducción, que serán las que se entreguen. Este número final suele rondar entre las 1.000 y 1.500 fotos.

        Una vez comience la edición de vuestras fotografías podréis acceder a ellas en tiempo real a través de una galería web protegida con contraseña. De este modo no os haré esperar a que esté el reportaje completo para poder ver vuestras fotos. Esto también es válido para los reportajes pre-boda, post-boda y el photocall.

        Todas las fotografías editadas se entregan en una memoria USB(*) en formato JPG a máxima calidad, listas para disponer de ellas libremente. En el caso de contratarse también la realización de un álbum fotográfico digital éste se compondrá de unas 120 fotografías seleccionadas previamente por los novios.

En todos mis trabajos redacto un contrato privado en el que detallo de forma pormenorizada todo el trabajo a realizar, con mis datos fiscales, de modo que los novios puedan tener una garantía por escrito de mi compromiso.

Para realizar la reserva de la fecha os pediré una señal del 30% del importe total.

  • Fiabilidad

           Quienes me conocen saben que soy un perfeccionista. Me gusta seguir unas pautas para asegurar que todos mis reportajes cumplan las espectativas, aunque esto signifique un coste adicional de equipo y tiempo para mí, y aunque es algo que de cara a la galería no se ve, es importante no caer en la tentación de bajar la guardia. Estoy hablando de usar equipo profesional y por duplicado. Registrar todas las fotografías usando más de 10 tarjetas de memoria para minimizar el riesgo de desastre, archivo por triplicado de todos mis reportajes, y mil detalles más que no se ven, pero que ahí están, porque pongo en todos mis reportajes el mismo cariño.

Nunca dejo que la costumbre me haga ver las bodas como una boda más… soy consciente de que para vosotros es VUESTRA BODA y merecéis mi máximo esfuerzo y concentración, como si fuera mi primer reportaje.